Artesanías

Artesanía: bordados y deshilados.
Llegó a estas tierras junto con las primeras pobladoras hispanas de la región, que se inspiraban a su vez en los antiguos deshilados de Flandes y Venecia, pero ya enriquecido con el sello morisco del talavera árabe. 

Las mujeres indígenas y mestizas de la zona adoptaron esta técnica de bordado para recrear el mundo de aves, flores, frutas y demás representaciones del mundo que las rodeaba.  El deshilado pertenece a ese mundo donde lo útil no está reñido con lo bello, y se asienta entre las familias tototlense  como una actividad placentera para los ratos de descanso y de ocio de sus mujeres, una vez terminadas las tareas hogareñas. Tanto los llegaron con las damas francesas en la época de la Intervención en México, agregaron técnicas que dieron a los deshilados de la región un sello característico que hoy en día nos ofrece hermosas prendas de vestir y de ornato, como blusas, vestidos, manteles, servilletas, cortinas y carpetas, y otros artículos de uso. El deshilado no se aprende consultando libros o revistas, ni existen escuelas que lo enseñen. Se aprende de generación en generación, de madres a hijas, cuya creatividad queda plasmada en lo que podríamos llamar, sin temor a exagerar, verdaderas obras de arte para el uso cotidiano. 

 

La bisutería suele usar materiales muy diversos, desde la porcelana hasta los alambres de latón, pasando por la pasta de papel o las perlas cultivadas. Los objetos confeccionados con metales o sus aleaciones suelen llevar un recubrimiento de material noble, como el oro, la plata, o el rodio. Dependiendo de la calidad del recubrimiento un adorno de bisutería fina, de este tipo.